Internet se ha convertido en la gran plataforma de lanzamiento de los nuevos artistas y en la tienda más grande para el consumo de música.

La industria de la música digital ha evolucionado enormemente desde los 90 hasta nuestros días, en paralelo a los cambios que también se han ido produciendo en el ámbito tecnológico y en la democratización del acceso a Internet.
Spotify nació como empresa un 1 de marzo de 2006 en Suecia. Daniel Ek y Martin Loretzon comenzaron a trabajar en un servicio que acabara con la piratería musical, pero aún tardarían meses en lograr sacar el producto al mercado. De hecho no fue hasta el 1 de octubre de 2007, un año y medio, que pudimos conocer aquella primera versión beta, que inicialmente estuvo disponible para Mac OS X y que poco después llegaría también a ordenadores Windows.
El primer gran desembarco de este servicio se produjo el 7 de octubre de 2008. Ese día Spotify lanzó de forma definitiva su servicio, que permitía escuchar música vía streaming sin coste alguno. Los usuarios del servicio, eso sí, podían aprovechar las características básicas a cambio de la aparición de publicidad, tanto de durante la reproducción como visual durante el uso de cualquiera de las versiones del servicio.
En lo siguientes años irían apareciendo versiones de Spotify para otras plataformas móviles, aunque es curioso recordar cómo se produjo el orden de esos lanzamientos: llegó a Windows Mobile 6.5 en octubre de 2010, a las BlackBerry en octubre de 2011, y a Android en julio de 2012.
En ese tiempo se produjo otro de los grandes hitos de Spotify: su desembarco en Estados Unidos en julio de 2011. Los derechos de autor en el segmento de la música retrasaron esa llegada más de lo que muchos hubieran queridos, pero a partir de ahí la aplicación crecería de forma aún más notable. Ese mismo año anunciarían cómo habían pagado más de 2.000 millones de dólares a artistas y discográficas por su música, y meses después llegó su primer gran acuerdo, que unió a Spotify con Coca-Cola en un acuerdo publicitario.
El principal problema para Spotify sigue siendo el de ser rentable. La empresa ha mostrado buenas señales en este apartado en 2017: siempre ha tenido pérdidas, pero éstas fueron menores en el ejercicio pasado que en el de 2016. Será interesante ver qué ocurre en 2018, pero es evidente que el crecimiento en número de usuarios de pago podría suponer por fin la llegada de la rentabilidad para un servicio enormemente popular en todo el mundo.
Mucho ha logrado sin duda Spotify en estos 10 años de andadura. Será interesante ver qué puede lograr en los próximos 10, pero casi todo parece sonreírle a Spotify, una empresa que ha logrado afinar el funcionamiento de su servicio y sus modelos de negocio y que podría estar ante una segunda década espectacular.