
Los videojuegos musicales son juegos que inducen a la interacción del jugador con la música y cuyo objetivo es seguir los patrones de una canción en el videojuego. Es una más de las miles de expresiones que muestran que la digitalización ha llegado pisando fuerte y a un ritmo exponencial. Gracias a este tipo de juegos, se rompe la frontera nos dificulta a los que no tenemos ningún conocimiento musical a sentirnos como verdaderos músicos, cantantes o bailarines.
Vamos a introducirnos en la historia de este tipo de juegos, a recobrar auténticas joyas y a demostrar cómo no hay que ser ningún prodigio para sentirse como el mismísimo Mozart.

Según Guinness World Records, el primer videojuego musical fue el PaRappa the Rapper, publicado en 1996 por Sony. En él, el jugador se ponía en la piel de PaRappa, un perro rapero que quiere conquistar el corazón de SunnyFunny, una flor. Para conseguir que se fije en él, PaRappa asumirá nuevos retos, pero eso sí, siempre a ritmo de rap. Este es un juego de ritmo: el jugador debía, con base a la música, completar combinaciones para superar los niveles. El personaje canta una aparecerá una barra en la parte superior de la pantalla que muestra los botones a pulsar. Cuando éste termina, el jugador debe repetir la secuencia con el mismo ritmo. Parece un mecánica demasiado simple, pero viendo la época en el que se lanzó, supuso un auténtico avance en cuanto a la introducción de la música en los videojuegos, hasta el punto de convertirse en el sexto juego más vendido de Japón en un año y acabar teniendo una serie propia.

Tuvimos que esperar hasta 2005 para que Harmonix Music Systems lanzase en EEUU el mítico videojuego Guitar Hero. En él, el jugador tiene un controlador con forma de guitarra eléctrica, la cual se asemeja a una Gibson SG, que utiliza para simular la interpretación de la música. La mecánica de juego consiste en presionar los botones del controlador en el tiempo exacto en el que las notas musicales se desplazan en la pantalla de juego. Así podías vivir tu propia experiencia a lo «Jimmy Hendrix» mientras ibas dando conciertos por todo el mundo con más de 30 canciones del rock, además de diferentes bonus tracks.

Por último no podemos pasar de largo la cima de los videojuegos musicales: el Just Dance. Fue lanzado por Ubisoft en 2009 para la consola Wii. Aprovechando las facilidades de esta consola y sus mandos inalámbricos, simplemente debes ponerte delante de la pantalla e imitar a unos bailarines que coreografían todo tipo de éxitos de la historia de la música. En la parte inferior de la pantalla, aparecen los movimientos simplificados y justo cuándo los debes realizar para que cuenten como buenos. La propia consola monitoriza los movimientos del mando (o incluso ahora de la cámara con dispositivos como kinect para Xbox, haciendo que no tengas que preocuparte por lanzar el mando por los aires) y los procesa, diciéndote en cada momento como de bien estás siguiendo la coreografía. El éxito de esta saga fue tal que en la actualidad existen más de 30 lanzamientos distintos bajo el título de Just Dance, entre los que se encuentran los de la serie principal, la cual va aumentándose cada año con los éxitos actuales y que todos los fans esperan con ganas. ¡No hay mejor forma de mover el esqueleto!
Como habrás visto, la digitalización al unirse con el mundo de los videojuegos, ha abierto un campo muy amplio en el sector del entretenimiento. Nos convierte en participantes más activos y nos hace vivir experiencias que hace 20 años no eran pensables y que sin esta evolución no podríamos vivir (no todo el mundo tenemos ganas de empezar a dar clases aburridas de guitarra). Pero debemos quedarnos con que esto no es el final. Hay un sinfín de recovecos en los que lo digital todavía no ha curioseado pero en los que nos puede sorprender cualquier. ¿Hasta dónde seremos capaces de conjugar música, diversión y videojuegos?